Síntomas de la depresión en adultos.

Psicóloga en Santiago/ julio 3, 2019/ Depresión/ 0 comentarios

Entre los muchos síntomas de la depresión y con independencia al origen o tipo de depresión, los siguientes son fundamentales.

Anhedonía:
De los primeros síntomas que experimenta el deprimido está la falta de placer y disfrute por cualquier actividad. Las cosas que antes proporcionaban placer y disfrute, ya no dicen nada, incluso se rechazan, por ejemplo, escuchar música. Al mismo tiempo el deprimido es incapaz de desarrollar nuevos intereses o aficiones.
-Baja o nula autoestima:
La depresión te quita toda la autoestima que pudieras tener. Para el deprimido, su persona no vale nada. Una visión de túnel sólo le hace ver aquello que no ha funcionado para él y se culpa de todo lo malo que le haya podido suceder. No se reconoce ninguna fortaleza y si admite hacer algo bien se convencerá de que es algo sin importancia. El sentimiento de inutilidad e inadecuación es tan grande como el de indeseabilidad social: el deprimido no sabe dónde meterse, se encoge, se esconde. Al tiempo, vive sumido en el egocentrismo más absoluto, con un embotamiento afectivo y atencional que no le permiten ver mucho más que a sí mismo.
-Aislamiento social:
En relación con lo anterior, el deprimido se aísla más  y más, cortando todos los puentes, abandonando relaciones y sin propiciar hacer nuevas amistades. No es en realidad que no quiera querer y ser querido. Al contrario. Lo desea fervientemente pero no se considera digno de ser amado y además  le parece que no puede aportar nada a nadie. Es muy característico que acepte quedar con alguien, y según se acerque el momento, aún  con horas por delante, empiece a rumiar ideas muy ansiógenas acerca de que no será capaz de culminar ese encuentro y terminará  por cancelar esa cita y así una y otra vez. Al liberarse de esa tensión, tampoco se siente tranquilo, pues se siente ruin y torpe por no poder quedar ni a tomar un café o cualquier otra sencilla actividad.

Aislamiento social

-Abandono de rutinas:
La depresión hace que todo dentro de ti se derrumbe y se abandone, se abandona la higiene, el cuidado personal, el tipo de alimentación, cualquier hábito saludable se deja de lado. No se siente motivación para actuar de otra manera, no se es capaz de cuidar de si mismo y una especie de parálisis de toda acción que implique movimiento y voluntad queda anulada.
-Sentimientos de culpa:
La culpa es junto con la vergüenza y el dolor psíquico profundo el sentimiento predominante para el deprimido. Culpable de estar en esa situación, culpable de haber llegado y haber caído así, culpable de la vida que da a las personas de su alrededor, culpable de no ser capaz de salir de ese hoyo por sí mismo, culpable de reír si algo le hace reír culpable de llorar, culpable de existir.
-Irritabilidad:
Se contesta airadamente, con agresividad, muchas veces. El deprimido se siente irritado, irascible, enfadado consigo mismo y con el mundo en muchas ocasiones. Y responde con ira que refleja su frustración, es desgraciado y su malhumor es, a veces, la respuesta más  positiva y saludable de la que es capaz.
-Tristeza profunda:
El síntoma de la depresión más popular y reconocible es la tristeza, experimentada de manera profunda, de manera constante y con independencia de motivo alguno. Uno está triste sin remedio. No hay nada que proporcione alegría de manera sostenida. Tal vez algún destello fugaz.

Tristeza profunda

-Apatía:
Otro síntoma de la depresión en adultos muy reconocible y muy mal interpretado a veces es la apatía. No se trata “sólo” de no tener ganas de hacer nada, es que realmente se siente que no se puede hacer nada. Uno se levanta, se propone una pequeña acción, y cuando comienza a emprenderla algo más fuerte que uno tira para abajo cual arenas movedizas y uno siente una catatonía tal que no puede hacer nada, sólo regresar a la cama o a su rincón hecho un ovillo y esconderse. Los familiares y amigos no lo comprenden, creen que es falta de voluntad, le regalan manuales acerca de cómo desarrollar la fuerza de voluntad pensando que sólo es pereza. La apatía es el sentimiento que más se hace público y externo, lo que más se proyecta y genera constantemente un pésimo feedback para el paciente.
-Problemas de sueño y de apetito:
Todas funciones del cuerpo se ven afectadas por esta hibernación, en un sentido u otro. Los síntomas de la depresión siempre afectan al apetito, o comes mucho o muy poco, o sólo hidratos y azúcares, por ejemplo. Del mismo modo, con el sueño pasa algo parecido, o duermes durante diez horas o no duermes nada; o no consigues conciliar el sueño o este está lleno de pesadillas e interrupciones.
-Dificultades de concentración:
El pensamiento del deprimido es tan focalizado y rumiante hacia el vacío y lo inútil y despreciable de uno mismo que cuesta mantener la concentración en otra cosa. Uno está fascinado con su propio abismo, no como el narcisista, no con amor, sino con un odio y un desprecio igual de abrumador.

 ¿Tengo yo una depresión?

Cinco o más de estos síntomas por más de dos semanas es lo que estipula el DSM V para diagnosticar una depresión mayor. Si estás leyendo este artículo y te identificas con lo que en él describo, lo mejor que puedes hacer es consultar a un psicólogo clínico o a un psiquiatra pues es fácil confundirse al pretender hacer un auto diagnóstico.

Nada más lejos de mi intención al escribir estas líneas que fomentar ese mal tan extendido de recurrir a google para obtener respuestas a problemas serios de salud.

Es preciso mucho conocimiento y discriminación para poder hacer un diagnóstico .

La intención de este artículo es intentar ayudar a quienes padecen esta enfermedad. Que sientan que no están solos ni les pasa nada que no esté estudiado y tipificado y ayudar a los familiares y amigos a comprender un poco el infierno por el que pasan sus seres queridos.

Los mismos síntomas de la depresión tomados aisladamente o en diferentes combinaciones son propios de muchas situaciones vitales que no son una depresión. A su vez cada uno de estos síntomas admite una amplia diferencia de intensidad y magnitud y sólo el profesional de salud mental podrá diferenciar una cosa u otra. ¡Busca ayuda!

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