TRIÁNGULOS AMOROSOS

Y tormentosos. Me refiero a cuando una persona tiene dos relaciones amorosas a la vez, con ocultación.También es un tema espinoso, y lo primero que conseguimos en terapia es deslindar de nuestro asesoramiento un componente de enjuiciamiento, la persona debe tener muy claro que lo que se le recomienda es por salud mental, no por prejuicios moralistas. Se sufre mucho y de forma compleja. El amor vivido así, te cuestiona mucho por dentro.Por un lado sientes que quieres una cosa, por otro, otra y estás en una montaña rusa emocional. La “otra” relación pudo haber comenzado como un encuentro sexual y fortuito, pero después de varios encuentros esa aventura llena un vacío , uno termina enamorándose, o pillándose. Según las estadísticas, más del 30% de los adultos españoles han tenido alguna relación sexual fuera de su pareja, y no todas cristalizan en una relación. Esa persona en concreto, aporta, inicialmente, satisfacción y bienestar. Con el tiempo esto se transforma en un estado insano: incertidumbres, remordimientos, no resolución de conflictos preexistentes , etc. Si no hay suficiente intensidad en ninguna de las dos relaciones, el triángulo tiende a perpetuarse entrando en un círculo obsesivo de demoras y componendas. De alguna manera, como dice el proverbio, la solución entre dos alternativas es una tercera, ninguno de esos amores se apoya en el comentado triángulo de Stenberg , y no llena del todo a la persona. Puede ser que esa tercera opción sea un nuevo modo de relacionarse con una de las dos personas. Pero hay que cambiar, arriesgar,aceptar que nada volverá a ser igual. Otras veces, se rompe el triángulo por el peso del sentimiento de no estar haciendo lo correcto y frecuentemente porque se descubre a los amantes. Cuando no se consigue esa ruptura ni esa elección , todo se vuelve muy difícil y circular. Hay que buscar ayuda y salir lo mejor posible, retomar la vida y apropiarse de la propia autodependencia y tal vez , de una buena vida en pareja con el mejor compañero para vivirla.