RESILIENCIA

El término resiliencia se refiere a la capacidad de los sujetos para sobreponerse a períodos de dolor emocional y traumas. Cuando un sujeto o grupo (animal o humano) es capaz de hacerlo, se dice que tiene una resiliencia adecuada, y puede sobreponerse a contratiempos o incluso resultar fortalecido por éstos. Actualmente la resiliencia se aborda desde la psicología positiva la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos y no en sus debilidades y patologías, como la psicología tradicional.
El concepto de resiliencia se corresponde aproximadamente con el término entereza.
Esto lo copio de la Wikipedia, lo primero que aparece en Google si escribes resiliencia. Y continúa, más adelante:
Las personas resilientes ha sido definidas con algunas de las siguientes características:
Habilidad para dar y recibir en las relaciones con los demás
Alto grado de disciplina y de sentido de la responsabilidad
Reconocimiento y desarrollo de sus propias capacidades
Una mente abierta y receptiva a nuevas ideas
Un refinado sentido del humor
La percepción de sus propios sentimientos y de los sentimientos de los demás
Una gran tolerancia al sufrimiento
Capacidad de concentración
Las experiencias personales son interpretadas con un sentido de esperanza
Capacidad de afrontamiento
La existencia de un propósito significativo en la vida
La creencia de que uno puede influir en lo que sucede a su alrededor
He tenido la inmensa suerte de vivir al lado de personas muy resilientes, muy fuertes psicológicamente. He podido aprender de ellas cosas tan importantes como la responsabilidad y el sentido del humor. El amor también nos ayuda a crecernos ante la adversidad, porque el amor lleva implícito un compromiso de cuidado de la propia vida. Y creo que en las malas rachas es muy importante hacer cosas nuevas, cuidarse de mil maneras y rodearse de atmósferas agradables para nosotros. La primera resiliencia es la de sobrellevar los golpes, la segunda es la de integrar dentro de uno las desgracias como un elemento enriquecedor. Fuerza y honor. Fuerza para sobrellevar los reveses de la vida, honor para sobrellevarlos con dignidad. No quedarse anclados en el dolor, ni entrar en espirales de negatividad. No consentir que el dolor se transforme en amargura. Tener la sensatez para generar vivencias positivas en épocas traumáticas. Y guarecerse, para volver a exponerse y seguir, fuerte, con la vida.