EN EL REINO DE LA APATÍA

La apatía es tanto un síntoma, como un estilo de vida y un cuadro clínico. Parece que ha llegado con fuerza a instalarse, apoltronarse literalmente en nuestra sociedad,tal vez como una respuesta adaptativa a tanta injusticia, tal vez…
La apatía y falta de entusiasmo, la desgana, la indiferencia, la desmotivación y la falta de interés pueden afectar a distintas áreas de la vida, la social, a la emocional, la fisiológica…más en una, en todas por igual, hay variantes, pero siempre suele acontecer como un sumergirse en arenas movedizas…Empiezas por no responder a un estímulo, algo que podría interesarte deja de hacerlo, o algo nuevo no te mueve a conocerlo y te vas hundiendo más y más en ese mundo blando, sin tensión, de brazos caídos. No es el estado de contemplación y ver pasar la vida de los antiguos filósofos, ni tampoco disfrutar de perder el tiempo.
Uno de los mayores estudiosos de la apatía en la actualidad, Starkstein , señala que para poder calificar un estado de apatía debe existir
“Disminución de la conducta dirigida a objetivos
* La falta de esfuerzo o energía para realizar las actividades cotidianas.
* Dependencia de las indicaciones de otras personas para estructurar las actividades diarias.
Disminución de los pensamientos dirigidos por objetivos
* La falta de interés por aprender cosas nuevas, o por nuevas experiencias.
* La falta de preocupación por los problemas personales de uno.
La disminución de condicionantes emocionales de las conductas dirigidas por objetivos
* Afecto invariable, aplatanamiento afectivo
* La falta de capacidad de respuesta emocional a los acontecimientos positivos o negativos.”Así, en la apatía se pierde la capacidad de auto generar actividades dirigidas a un fin, con poca iniciativa y disminución de emociones y sentimientos. La persona reduce su campo de actividades y de intereses, reduce su vida social , rechaza lo nuevo…No siempre constituye un cuadro clínico sino que puede ser un síntoma en muchas enfermedades, Alzheimer, Parkinson, esquizofrenia, depresion, enfermedades del tiroides. Tampoco es siempre un signo de depresión, en toda depresion hay apatía, pero se acompaña de un sentimiento de pesar y tristeza, de sufrimiento. Se puede experimentar apatía sin depresión: no se sufre ni se está triste, se es indiferente. Con mucha frecuencia se observa como resultado de intentos fallidos por alcanzar algo, fruto del esfuerzo baldío, lo que Seligman denomina indefensión aprendida. La persona intenta una y otra vez algo, percibiendo que está haciendo todo lo correcto y necesario para obtener un fin, y al no obtenerlo entra en el desaliento , la desesperanza y la apatía. Y para otros es su modo de estar en el mundo, no siempre asociado a consumo de sustancias, siempre como un estilo defensivo de respuesta, no reaccionar, lo que popularmente se conoce como vegetar. Pereza. Miedo a equivocarse, miedo a aburrirse, a no ser capaz…
Es una realidad muy real. Tal vez en estos tiempos la apatía como sociedad nos esté resultando útil, no lo sé. Pero como individuos tiene un alto coste. Nos vuelve dejados, abandonados, no ya con la imperturbabilidad de ánimo de los estoicos, sino con la desidia que te mantiene anclado y detenido en la vida.
Hay que reaccionar, calibrar que coste nos supone no gestionar la apatía, el que nos ha supuesto y nos supondrá. Para mí, salir de la apatía es muchas veces una disciplina o un deber moral, un sentirse responsable. Hacer, expresar, luchar, no debieran ser considerados nunca como medios para un fin, sino como un fin en sí mismo. Me expreso, hago, pienso, siento tanto si sirve como si no sirve para algo. En terapia se puede descubrir la palanca que te active, una razón para cambiar y las fuerzas para hacerlo.

*Cuadro de Matisse
**Nada de lo que escribo pretende sustituir o imitar a la psicoterapia. Son sólo reflexiones sobre distintos temas.