PREVENCIÓN DE RECAÍDAS

 

Quiero hablaros de uno de los temas esenciales en mi trabajo, y en mis estudios. Desde el principio de mi carrera profesional me sentí muy atraída por la prevención de recaídas. Por una parte, leer el manual de Marlatt y Gordon y por otra , constaté en la práctica clínica la necesidad de mantener el estado de bienestar alcanzado en la psicoterapia . Empecé a llevar grupos de terapia aplicando el modelo de estos autores, y fue una experiencia muy gratificante. Tanto estos grupos como la mayor parte de estudios existentes se refieren a recaídas en el campo de las conductas adictivas. Mi aprendizaje del modelo para pacientes alcohólicos, con un historial largo de recaídas me sirvió de base para desarrollarlo a otros campos y adaptarlo a nuestra cultura. Considero que la diferencia entre un tropezón (lapse) y una recaída (relapse) es muy importante en muchos problemas psicológicos. Muchas veces, un largo camino de tropezones o caídas, que no llegan a cristalizar en un cuadro clínico de intensidad igual al que motivó la consulta , es algo previsible y forma parte del modo de evolucionar lo mental . Nada que ver con un virus o una fractura. De ahí la importancia de prevenir esos baches, anticiparse a ellos, identificar qué situaciones los desencadenan, y qué estados emocionales nos pueden llevar a recaer. Sacar de nuestro repertorio emocional y conductual, estrategias de afrontamiento, de “hacernos cargo” (coping). Debemos proveernos de cosas, personas, recursos, que nos ayuden a transitar por la “noche oscura del alma” que, inevitablemente, vendrá. Es absurdo creer que el alcohol no nos tentará más, que no volveremos a discutir con nuestra pareja o a sentirnos apáticos y desmotivados. Pero podemos vivir seguros y confiados, no temerosos de una espada de Damocles sobre nuestra cabeza. Habremos aprendido ya a soltarnos del miedo y lanzarnos, pero debemos sentirnos seguros que del otro lado algo o alguien, desde dentro y desde fuera (puede ser un profesional) nos ayudará. Esto se aprende. Y es liberador al máximo. Da mucha tranquilidad. Gran parte de mi trabajo, y de mi vida personal ( padecí, hace veinte años, una depresión severa) se centra y justifica en la prevención de recaídas.