ESTÁ DE MÁS

 

Lo que opinen los demás; pocos caminos tan seguros y derechos a la amargura como concederle inportancia a lo que” vaya a pensar la gente, los otros, los demás”. Es importante la opinión de quienes nos conocen y nos quieren. No hacer caso a sus palabras, de forma sistemática, es una muestra de inseguridad, de autoafirmación destructiva. Pero la opinión de los otros, como masa ingente y misteriosa, someterse a la presión de los medios, atender rumores de personas que viven cotilleando es absurdo por completo: ni calentarán tu cama ni pagarán tu comida. Actualmente, lo de las vecinas cotillas está algo superado… Tenemos las redes sociales, cuántos amigos o fans tienes en el face, y qué vida tan bonita…A mi me gusta mucho el FB y me entretiene una barbaridad, pero no creo conocer la vida de nadie a través de su muro o de sus fotos, ni me interesa. Se genera con mis contactos un vínculo distinto a otros, y esto me gusta y amplifica mi repertorio emocional. Para cotillear me gusta el Hola, repleto de personas que viven de su imagen, de exponer sus vidas, de crearse un personaje… Pero ni nosotros ni nuestra vida es un reallity, ni cobramos indecentes cantidades para que hablen de nosotros. Ser uno mismo es algo mucho mas difícil de lo que describe la aparente obviedad de la frase. Ser uno mismo, implica, entre otras muchas cosas, integrar dentro de nosotros percepciones y opiniones de los demás relevantes, significativos, y por otra parte ser genuinos, sustraernos de lo que la gente, la moda, y los “otros” puedan opinar, sin forzada oposición, con indiferencia.