CUANDO NADIE CREE EN TI

Posiblemente nos ha pasado a muchos de nosotros: en un momento de nuestras vidas, todos nos han dicho, a través de sus palabras o actos o silencios, ¿Dónde vas? ¿Qué estás haciendo con tu vida? “No serás capaz” y paradójicamente, hemos intentado obtener esa confianza en nosotros, ahí, fuera. Craso error. La puerta que se nos cierra , la persona que arquea su ceja, el que nos dice no eres nadie o no eres quién, no van a convencerse por nada que les digamos, menos aún que les pidamos. Y maldita la falta que nos hace. Precisamente es el momento verdadero de apostar por nosotros, donde el arco se tensa y la vida nos prueba… Somos nosotros quienes debemos confiar en nosotros mismos, estar verdaderamente dispuestos sintiendo que todo está preparado dentro de nosotros. No hay fuerza mayor que nuestra propia determinación. Libres, sin tener que demostrar nada a nadie, libres de querer su aplauso, encontrando dentro nuestra motivación y nuestro aliento, persistiendo y trabajando duro, sin tener que devolver favores ni cumplir expectativas. Creo firmemente en la automotivación. Un buen psicoterapeuta te ayudará a hacer las cosas por ti mismo . Todos somos los héroes de nuestra vida. ¿Nadie apostó por nosotros? ¿En la noche más fría y más larga, nadie creyó que alcanzaríamos nuestras metas…? Metas concretas, como un trabajo, vivir en pareja, ir al gimnasio…Bien, no pasa nada. ¿ Nadie creyó en nosotros, como persona capaz de llevar adelante su vida, de sobreponerse, de lograr…? De verdad, no lo necesitamos. Y cuanto más original, cuanto más personal sea nuestro sueño, más solos estaremos. Después sí vendrán otros. Y también nos dará igual. Es una historia repetida, muchas personas que alcanzaron el éxito en su vida fueron denostadas. De Einstein a Fred Astaire, pasando por ese conocido por el que nadie apostaba. Tuvieron la capacidad, el aliento que habita dentro de todos, de persistir y de aislarse del entorno. De no compararse y definir su singularidad. Hoy vivimos presos de los “me gusta”, podemos caer en mirar más la obra de otros que la nuestra. Si me lees y te identificas con estas líneas, libérate de la necesidad de aceptación y de aplauso, no busques la conformidad, escucha tu voz, cuida y perfecciona tu talento y trabaja trabaja y trabaja. Obra, obra y obra. Sin desfallecer, actos, actos y actos.

*En la foto, Mijaíl Barýshnikov, uno de los más grandes bailarines de todos los tiempos, rechazado en sus inicios por su baja estatura.
**Nada de lo que escribo  pretende sustituir o imitar a la psicoterapia. Son tan sólo reflexiones que te muestran mi forma de pensar sobre distintos temas.