CONVERSACIONES CRUCIALES

CONVERSACIONES CRUCIALES
A lo largo de nuestra vida hemos de afrontar un buen número de conversaciones difíciles, que revisten especial importancia para nosotros. En terapia son esenciales, tanto por ser la herramienta de nuestro trabajo, como por ayudar a preparar alguna que la persona tenga pendiente en su vida. La conversación íntima, trascendente, sobre lo que importa, debe abordarse siempre. Discrepancias en el trabajo, disgustar a la pareja, decepcionar a los padres, decirle algo aunque duela a un amigo, comunicar una mala noticia son tareas de vida, cuya evitación causa siempre un problema que nos envenena. No decir algo por no disgustar al otro o para evitarnos incomodidades crea muros insalvables.
No es un problema tener opiniones contrarias, ni las emociones fuertes cuando hay mucho en juego. Es importante poner en común nuestros significados, tener claro de qué estamos hablando, estar convencidos de lo que exponemos. Y estar muy seguros de que no queremos “ganar” ni “castigar”al otro. Queremos decir nuestra verdad, claramente, siendo honestos con nosotros mismos respecto a nuestras intenciones. Lo más importante es establecer un marco real y creíble para la relación, construir la confianza.
Cuando estamos en medio de una conversación crucial debemos estar atentos a las señales del otro, a percibir su incomodidad, generalmente expresada con silencio o agresividad. También nosotros debemos observarnos para poder modular nuestra propia respuesta a la presión. Todos tenemos una forma de “ contarnos” las cosas que nos suceden y si somos capaces de controlar las historias que nos contamos, pensándolas de otra manera, será más fácil abordar estas conversaciones.
Hay mucho trabajo, buen trabajo, detrás de una conversación difícil provechosa. Mucho trabajo de uno. De cada cual. Lo insano, es no abordarlas o eludirlas. Las personas más dotadas para el diálogo no se excusan, y tampoco falsean ni doran la píldora. Saben que no necesitan tener la palabra precisa y decir las cosas maravillosamente para comunicarse, saben que es responsabilidad de uno encontrar la forma de decir lo que haya que decir, sin juegos ni disimulos. Y esa forma va mucho más allá de las palabras.

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