CONSEJOS PARA RACIONALIZAR EL USO DEL MÓVIL

De una u otra forma, todos tenemos cierto grado de adicción al móvil y a diferencia de otro tipo de adicciones, suprimir su uso totalmente no parece muy viable, ni tampoco deseable. Todos sabemos diferenciar el uso compulsivo y ansioso, de la dependencia que uno pueda tener a algún contenido específico como las apuestas online o el porno. El problema es que a través de la compulsión, nos vamos enganchando a redes sociales, noticias, series, mirar el WhatsApp, ver vídeos de YouTube… Las cifras desbordan con mucho lo que creemos: más de 150 veces al día desbloqueamos nuestro celular para ver “sólo un momentito” esto o aquello. Pasamos casi un tercio de nuestra vida con la dichosa pantallita. Por supuesto que puede ayudarnos mucho y acompañarnos. Sigo creyendo que son mucho más importantes sus beneficios que sus perjuicios. Es un proceso irreversible e imparable somos “nosotros y nuestro móvil ” como un apéndice que llevamos muy cerca siempre. De ahí que me parezca esencial aprender a disciplinarnos en hacer un uso más inteligente y provechoso de él. Y en contra de mi reticencia a dar consejos generalistas, en este caso, sí creo poder recopilar algunas sencillas y prácticas ideas para conseguir nuestro objetivo.
-Si nos cuesta tomar conciencia del tiempo que pasamos con el móvil o de las veces que lo cogemos o visitamos determinados sitios hay varias aplicaciones que nos dan esos datos, Checky y para Android, Qualitytime. Seguro que nos disgustarán, pero pueden ayudarnos a reaccionar.
-Utilizar como despertador uno tradicional, no meter el móvil en el dormitorio supone un avance.
-Prolongar el tiempo que tardamos en mirarlo por la mañana y dejar de mirarlo al menos dos horas antes de irnos a dormir.
-Cerrar las aplicaciones después de usarlas, no mirar el móvil mientras hacemos cola o esperamos y no revisar todas las aplicaciones y redes sociales de una vez pues pronto entraremos en el círculo de volverlas a mirar.
-Si vamos de paseo o de excursión, llevar un aparato que sólo acepte llamadas y no tenga datos. Atrevernos a salir sin él, venga, ese espíritu aventurero.
-Nada de mirarlo en reuniones con amigos ni restaurantes. ¿No recordamos el nombre del actor de aquella película de la que hablamos? No pasa nada. Podemos resistirlo y vivir sin ello.
-Desactivar las notificaciones y silenciarlo. No hay tanta urgencia y tanto globo rojo nos está “friendo el cerebro”.
-El Whatsapp es una herramienta para dar recados o mandar fotos y chistes, no para mantener conversaciones largas y aparentemente profundas; aparentemente.
-Podemos ver las actualizaciones de nuestras redes favoritas cada varias horas, de verdad, podremos asimilar todo junto lo que hayan subido en unas horas.
-Elijamos con inteligencia las cosas que buscamos. ¿De verdad estás interesado en cuántas patas tiene un coleóptero? ¿En “la vida”de aquel antiguo conocido? La curiosidad es un don, hay que saber cultivarla.
-Asumir que nos estamos contaminando la mente, vemos diez veces más noticias que en ningún tiempo y acumulamos millones de bites de información irrelevante, pinceladas de esto y aquello sin profundizar en nada. Para saber, los libros, las vivencias, Google sólo para conocer o referenciar.
-Internet es un grandísimo mercado, incomparable en magnitud a ningún otro mercado. Nos vende productos, servicios, ideas, miedos, esperanzas y sueños…Atentos, todo es venta, ojo con lo que compramos.
-Pasar un número limitado de horas al día con el móvil, ¿Más que a la televisión o a la lectura?, ¿ Más que a los amigos, el deporte o la naturaleza? Bueno… ¿Tanto como un tercio de nuestra vida? Un desatino.
En resumen, interiorizar que una parte importante de nuestra mente está hecha de aquello que le damos, con lo que la nutrimos. Y hacer un uso inteligente de los móviles, impedir que nos atonten. Aunque implique dejar de leer mis reflexiones. Si fuera el caso.