2017 RAZONES PARA EL OPTIMISMO

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El optimismo tiene fama inmerecida de ser una actitud ingenua y bobalicona ante los desafíos de la vida. No es ese el optimismo para el que me sobran razones: Creo en el optimismo inteligente, en el “optimismo aprendido” que tan ampliamente ha estudiado el psicólogo Martin Seligman. No hace falta nacer optimista para llegar a serlo, se puede aprender. Seligman inició sus investigaciones estudiando la indefensión aprendida, el pesimismo y desaliento que nos vence cuando una y otra vez intentamos algo sin éxito. Correlacionó esta desesperanza con la depresión y con el pesimismo. Estos mismos experimentos le hicieron observar como algunos sujetos, lejos de pensar en términos de derrota o fracaso, buscaban alternativas y relativizaban la importancia de lo que había salido mal. Así que se propuso estudiar a esos sujetos optimistas y concluyó que basta con modificar la interpretación de los hechos para ser capaz de resistir la frustración sin llegar a conclusiones absolutistas, globales y permanentes sobre lo que nos pasa. Ni “siempre”, ni “nunca”, ni “todo”, ni “nada”. De este modo, el optimista desarrolla un sentimiento de mayor control ante las situaciones, no se considera víctima de ningún complot universal y piensa que si hoy las cosas no salieron bien, mañana podrán hacerlo.
El esquema de Seligman sería algo así:
*Optimismo – reaccionar ante los reveses asumiendo una capacidad personal:
-Los malos eventos son reveses temporales
-Están determinados por circunstancias particulares
-Pueden ser superados por mi esfuerzo y habilidades.
*Pesimismo – reaccionar ante los reveses asumiendo una indefensión personal:
-Los malos eventos durarán mucho tiempo
-Echarán a perder todo lo que haga
-Suceden por mi culpa
El optimismo es una ayuda en todos los planos de la vida y sólo debe evitarse cuando el coste del fracaso sea muy importante, por ejemplo, el piloto de un avión o un conductor que ha bebido. Pero en lo cotidiano, el éxito (el que cada uno defina para sí) en la vida depende tanto de la aptitud y la motivación como del optimismo. El optimismo inteligente nos enseña a elegir lo que debemos pensar cuando las cosas salen mal. Todos somos capaces de elegir el modo en que queremos pensar: debemos practicar mucho “jogging” mental para procurarnos un sistema de creencias que nos ayude a vivir y desarrrollar patrones de pensamiento que ante la realidad nos hagan tomar la mejor actitud. En realidad, vivimos un mundo con muchas más posibilidades que nuestros antepasados y poseemos más recursos para afrontar el horror y la miseria.
Creo en el optimismo como lo más subversivo que se puede ser, creo que el pesimismo nos aliena y alimenta el sistema, nos resta libertad, nos sumerge en la inercia, nos aleja de los demás y nos rinde. Creo que hablar de optimismo inteligente es, en el fondo, una redundancia porque creo que el optimismo, como esa forma realista y constructiva de posicionarse ante las circunstancias, es la forma de pensar más inteligente y la que deseo que os acompañe en este Año Nuevo.